La espera progresiva, que consiste en dejar al bebé que llore,fue desarrollada por el doctor Richard Ferber, neurólogo y pediatra de la Universidad de Harvard y  sigue utilizándose en la actualidad en todo el mundo.

Cuando un bebé llora sin que sus padres lo consuelen, aumenta su nivel de estrés, ya que, a través de su llanto, quiere expresar algo, ya sea hambre, dolor, frío, calor o incluso necesidad de compañía.

Si los padres ignoran sus llamadas, su cuerpo producirá hormonas del estrés y, a la larga, esto podrá dañar su sistema nervioso central, así como su crecimiento y su capacidad de aprendizaje.

Los bebés a los que dejan llorar “aprenden muy pronto a activar un programa de urgencia en su cerebro, muy similar al acto reflejo de la tanatosis observado en algunos animales que ven su vida amenazada, y que consiste en simular la muerte”. Esto afecta a su desarrollo cerebral, y así los niños no aprenden a adaptarse al estrés.

Nuestras terapeutas ocupacionales no recomiendan dejar llorar al bebé hasta que pare ya que detrás de ese llanto entre otras cosas puede haber un déficit de integración sensorial.

Desde aquí os invitamos a no seguir estás prácticas tan nocivas para los más pequeños.

Cualquier duda consulta con nuestras Terapeutas ocupacionales.

bebé llora La Laguna

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