¿Puede un test genético prevenir el cáncer de mama?

El cáncer de mama es uno de los cánceres más comunes, pero también de los más estudiados y con mayor tasa de supervivencia. Estar preparados, ayuda.

El cáncer de mama es el tumor más frecuente en las mujeres occidentales. Según las estadísticas, una de cada ocho mujeres lo tendrá a lo largo de su vida (afecta fundamentalmente a las féminas, en varones la proporción es muy baja: 1 de cada 100 casos detectados). En España, se diagnostican alrededor de 26.000 de estos tumores cada año, según la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), pero, a pesar de la incidencia, si se detecta a tiempo, es curable en un 90% de los casos. Aunque aún no existe tratamiento preventivo ni vacuna para esta enfermedad, sí que hay estilos de vida que minimizan los factores de riesgo (la obesidad, el sedentarismo o la diabetes, entre otros) y algunas acciones que podemos realizar para que, en caso de padecerlo, el diagnóstico sea precoz y, por tanto, más fácil de combatir

¿Qué tipo de dieta ayuda?

Un estudio realizado por 15 centros hospitalarios españoles y uno alemán, observó que siguiendo la dieta mediterránea, se reducía la influencia de determinados tipos de tumores en la mama. La define como una dieta rica en vegetales Ely frutas, en legumbres, en aceite de oliva, y baja en grasas saturadas, en carnes rojas y procesadas, así como en azúcares refinados. Además, aconseja no beber ni fumar, reducir la ingesta de hidratos de carbono y elevar el consumo de pescado, sobre todo azul. También se recomienda añadir cierta actividad física, que puede ser, por ejemplo, caminar a ritmo rápido durante 45 minutos al día, seis días a la semana.

Las razones por las que este tipo de alimentación es útil contra los tumores no están claras. Hay estudios que relacionan el consumo de aceite de oliva con la protección frente al cáncer, igual sucede con los ácidos grasos presentes en el pescado azul y las verduras. Cuál es el principio activo es algo que continúa investigándose.

Se sabe, en cambio, que el azúcar procesado dispara la producción de insulina y de otras hormonas que aumentan el riesgo de cáncer de mama y otros tumores. También hay bastantes estudios que hablan de que el alto consumo de carne y alimentos procesados es perjudicial. Podría deberse a algún elemento conservante, aparte del contenido de grasas no beneficiosas. También es clave el tipo de cocción: si la carne se quema, se producen sustancias que pueden resultar cancerígenas

¿Cómo puedo auto-explorarme?

Se aconseja a las mujeres, sobre todo a las más jóvenes, que aprendan a auto-explorarse. Cualquier alteración que encuentre deberá ser comunicada al médico, que será el encargado de hacer las exploraciones y mamografías correspondientes. Cuánto más pronto se detecte un tumor, más sencillo será el tratamiento: la cirugía será menor y no hará falta perder la mama. Esto es lo que sucede en entre el 55 y el 60% de los cánceres.

Para realizar la auto-exploración mamaria hay que colocarse ante un espejo. Primero, hay que dejar los brazos rectos y pegados al cuerpo para girar el tronco a ambos lados y, así, observar si hay algún bulto o algún cambio en el color o textura de la piel. Después, se deben levantar los brazos para comprobar si el contorno de los pechos es uniforme y si se elevan del mismo modo. Tras este paso, y mejor tumbada, hay que palpar cada mama con la mano contraria usando la yema de los dedos y realizar movimientos circulares desde la parte externa hacia el pezón, que habrá que apretar para comprobar si sale algún líquido. La auto-exploración concluye en las axilas. Si se detecta alguna anormalidad, deberá consultar inmediatamente con el médico.

Eso sí, el momento para hacerlo también es determinante, puesto que las mamas sufren variaciones durante el ciclo menstrual. Los mejores días para realizar la exploración son desde el momento en el que baja la regla hasta siete u ocho días después de la finalización de la menstruación.

Exploración médica, ¿a partir de qué edad?

La exploración médica es el método más eficaz, independientemente de la edad de la mujer. Si se han cumplido 45 años se insiste en la importancia de acudir a las campañas de diagnóstico precoz, Los departamentos de sanidad pública llaman a las mujeres de entre 50 y 69 años bianualmente, un tiempo suficiente para diagnosticar el cáncer en una fase inicial, puesto que solo entre el 10 y el 15% de los cánceres de mama aparecen en menores de 45 años. Hay casos concretos, sin embargo, en los que la frecuencia deberá ser mayor, como por ejemplo, si hay antecedentes familiares de cáncer de mama.

Y… ¿Cuándo es recomendable hacerse un estudio genético?

Si hay cáncer de mama o de ovario en la familia, sobre todo en la madre o las hermanas, las probabilidades de un tumor son mayores, pero tampoco hay que generar alarma. Los análisis averiguarán si la paciente ha heredado la enfermedad o si sufre una mutación genética que eleva hasta un 80% la posibilidad de que el cáncer se desarrolle. Este fue el sonado caso de la actriz Angelina Jolie, portadora de la mutación de un gen (BRCA), que predisponía al cáncer de mama y de ovario, por lo que optó por la mastectomía preventiva (extirpación de gran parte de la mama y del tejido mamario) y la extirpación de los ovarios, para minimizar los riesgos. Existen otros factores de riesgo ante los que hay que estar atenta: haber tenido la regla muy joven, no tener hijos, no darles el pecho, sufrir alteraciones atípicas en la glándula mamaria, una menopausia tardía o haber recibido terapia hormonal sustitutiva contra la menopausia durante más de cinco años.

El diagnóstico precoz, como ya hemos visto, es crucial. Gracias a él, cada año aumenta en un 1,4% la supervivencia a este tipo de cánceres. Una vida sana, la autoexploración, el conocimiento de los factores de riesgo y acudir al médico ante cualquier anomalía pueden marcar la diferencia.

Cualquier duda, consulte con nuestras profesionales en Ginecología.

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