Gases.

En medicina se utiliza el término meteorismo cuando se habla de molestias relacionadas con la presencia de gas en el intestino, la sensación de tener el abdomen hinchado, distendido y pleno. Puede ser debido a la existencia de un aumento real del contenido de gases en el intestino por muy diferentes causas y/o a una sensibilidad personal aumentada a la distensión de la pared intestinal. Es decir, hay gente más sensible a percibir los gases de forma molesta sin que tengan realmente más gases. En este segundo caso suelen coincidir otros trastornos funcionales del aparato digestivo asociados como la dispepsia funcional o el síndrome del intestino irritable.

Los síntomas más frecuentes son sensación de hinchazón, distensión abdominal, ruidos en las tripas, eructos frecuentes, ventosidades y, a veces, dolor abdominal.

¿Por qué aparecen las molestias?

La causa más habitual del meteorismo es la aerofagia, es decir, tragar aire inconscientemente, sobre todo al comer. Sin embargo, hay personas que tienen meteorismo y pueden no tener aerofagia. La aerofagia está muy relacionada con el estrés y la ansiedad, por lo que este tipo de situaciones suelen ser más susceptibles a la aparición de gases. Por ejemplo, personas que tienen una respiración más acelerada o que suspiran mucho son más propensas a tenerlos.

Por otro lado, factores tan importantes como la inmovilidad o el estreñimiento pueden favorecer el meteorismo, y esto se suele ver más en personas sedentarias, obesas y ancianas. Por ello, a las personas que tienen más tendencia a los gases se recomienda que sean activas y que hagan ejercicio físico de forma regular, sobre todo que caminen después de las comidas.

Pero además de éstas, existen otras causas que, con mayor o con menor frecuencia, pueden ocasionar gases intestinales. Algunas de ellas son: comer alimentos flatulentos, bebidas gaseosas y carbonatadas; hacer un cambio brusco en la alimentación, especialmente por un aumento de alimentos ricos en fibra,  padecer una enfermedad celiaca o una intolerancia alimentaria y/o por tomar antibióticos.

Cabe mencionar que, aunque en raras ocasiones, los gases pueden ser un síntoma de algunas neuropatías, como por ejemplo la diabetes.

¿Hasta qué punto son molestos?

Los problema de gases se convierten en un problema cuando interfieren en la calidad de vida de la persona, en este caso sería recomendable ir al médico; pero sobre todo habría que ir si los gases se acompañan de otros síntomas como dolor abdominal, cambios en el ritmo intestinal, o de algún síntoma anormal como vómitos o sangre en las heces.

Por regla general, los problemas de gases son transitorios y en la mayoría de los casos carecen de importancia. Los eructos y la distensión abdominal por gases, aunque son molestos, no son una enfermedad grave, por lo que no hay que preocuparse en exceso. Es cierto que hay personas más propensas a meteorismo que otras, que ciertos alimentos flatulentos caen peor en algunas personas pero en la mayoría de los casos, basta con hacer algunos cambios en los hábitos alimenticios y en la forma de comer para mejorarlos, y también es aconsejable prestarles menor atención.

La forma en que se come es fundamental. Por ello, es recomendable hacerlo de forma relajada, sin hablar mucho, masticando bien los alimentos, evitando beber durante las comidas, mejor beber antes o después, y caminar unos 15 minutos después de cada comida. También es aconsejable no fumar (las personas que fuman tienen más gases) y evitar chupar caramelos y mascar chicle.

Qué hacer para luchar contra los gases La Laguna

Si sufre de gases, siga estos 10 consejos:

  • Reduce los alimentos que producen más gases y los que notes que personalmente, más te perjudican. No elimines alimentos porque sí, ve probando lo que te sienta bien y lo que te sienta mal. La lista de alimentos que producen más gases son: legumbres (habas, alubias, garbanzos, lentejas, guisantes); verduras (col, coliflor, coles de Bruselas, repollo, alcachofas, nabos, espinacas, acelgas, lechuga, espárragos, pepino, pimiento); hortalizas (cebolla cruda, patatas, rábanos); cereales (cereales integrales, arroz, pan y harinas integrales); frutas (pasas, albaricoque, piña, ciruela); el chocolate y las bebidas gaseosas, refrescos azucarados, la cerveza y el vino tinto.
  • Disminuye el empleo de tomate, apio y zanahoria en las ensaladas sí compruebas que te dan gases. El tomate pelado produce menos gases.
  • Las frutas, siempre mejor que sean maduras. Si tienes muchos gases, se recomiendan que estén peladas.
  • El pan mejor que sea de fermentación tradicional con levaduras, en vez de gasificado con químicos. Se digiere mejor y generan menos gases en el intestino.
  • La carne y el pescado no suelen producir gases, pero no se debe abusar de la carne; y son preferible los pescados blancos y azules.
  • Las verduras producen menos gases si van condimentadas con especias reductoras de gases (menta, hierbabuena, comino, orégano, laurel, anís verde, anís estrellado, cardamomo).
  • Para cocinar, mejor la cocción, el horno y la plancha.
  • No irse a la cama nada más después de cenar, mejor dejar pasar dos o tres horas. Evitar en la cena los alimentos que más gases producen.
  • Evita los suplementos de proteínas de gimnasio, sobre todo a bases de ovoalbúmina porque producen con frecuencia gases y ventosidades malolientes.
  • Tomar un yogur al día bífido-bacterias, ayuda a regenerar la flora saludable y a mejorar el tránsito intestinal reduciendo entre otros, la formación de gases.

 

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