Medicina Integrativa en La Laguna

La Medicina integrativa engloba la medicina convencional y la medicina natural, para poner a disposición del paciente todos los instrumentos posibles para su curación. Se trata de no menospreciar la potencialidad de la medicina natural, aceptando a su vez, el enorme papel que la medicina convencional tiene en la mejora de la calidad de vida y en la supervivencia de la población. Este tipo de medicina integral atiende los aspectos globales del individuo; fisiológicos, psicológicos, nutricionales y sociales. Es importante destacar que la enfermedad, en muchas ocasiones, aparece como consecuencia de malos hábitos alimenticios y conductuales, que provocan un debilitamiento de nuestro sistema inmune. Mantener el organismo desintoxicado y un sistema inmune sano y fuerte es la manera más efectiva de evitar la enfermedad.

La Medicina Integrativa procede de la medicina científico-occidental, de la medicina de la evidencia. No descarta a priori ninguna medida terapéutica, sino que valora individualmente qué utilizar en cada momento, de acuerdo a las creencias y decisiones del paciente. En cuadros agudos aplica terapias idénticas en su gran mayoría a las de la medicina convencional, lo que se realiza de manera diferente es el planteamiento preventivo y terapéutico posterior, especialmente en cuadros crónicos.

La Medicina integrativa permite abordar desde distintos enfoques, pacientes con enfermedades crónicas, que hasta ese momento recibían un tratamiento fundamentalmente paliativo.

Medicina Integrativa La Laguna

 

¿Por qué la medicina integrativa es diferente?

Porque se trata de una medicina orientada a la restitución de la salud, lo que supone un análisis global de las causas que originan una determinada enfermedad.

Tomando en cuenta el entrenamiento en la adecuada gestión de las emociones y haciendo especial hincapié en el entorno psico-bio-social del paciente, la Medicina Integrativa está llamada a ser la medicina del futuro, donde el eje central sea el propio individuo como primer eslabón de la cadena, en toda su expresión como ser humano. Ha llegado la hora de dejar atrás ese viejo paradigma de la medicina que sólo se centraba en la enfermedad y que atendía solamente al síntoma o al órgano enfermo.

Las enfermedades crónicas no tienen un origen o causa única, sino que resultan de la compleja interacción entre predisposición genética y agentes ambientales, a menudo desconocidos o múltiples, pero siempre relacionados con el estilo de vida. En concreto, la hipertensión arterial, el aumento del colesterol, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, enfermedades autoinmunes, dermatitis o rinitis atópicas, depresión o la obesidad se vinculan directamente a una alimentación inadecuada, hábitos de vida poco saludables y el estrés que conlleva la vida moderna.

Más que curar enfermedades, se trata de generar salud. Con la participación del paciente al hacerse responsable de su parte del tratamiento, al cambiar hábitos de vida poco saludables. Para planificar una buena alimentación, esta debe basarse en un conocimiento profundo de los alimentos que consumimos. Tenemos que considerar los alimentos como medicinas que van a generar salud.

En nuestro centro los médicos están deseando contribuir a mejorar la calidad de vida de sus pacientes. Son el segundo eslabón de esa cadena. Un tercer eslabón es el grupo profesional, enfermeros/as, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, logopedas, nutricionistas, psicólogos clínicos, etc. La Medicina Integrativa cambia el rol de la relación médico-paciente, hay que trabajar en equipo con otros profesionales de la salud con visión global, el paciente va a ser tratado por un equipo.

Principios

En este sentido, los principios de la medicina integrativa serían los siguientes:

  1. Asociación entre el paciente y el profesional en el proceso de curación. El paciente no es pasivo, es activo, y el médico su guía.
  2. Uso apropiado de los métodos convencionales y complementarios para facilitar la respuesta de curación natural del cuerpo.
  3. Consideración de todos los factores que influyen en la salud, el bienestar y la enfermedad, incluyendo la mente, el espíritu y la comunidad, así como el equilibrio fisiológico del organismo.
  4. Una filosofía que ni rechaza la medicina convencional ni acepta sin críticas las terapias alternativas.
  5. El reconocimiento de que la buena medicina debe basarse en la buena ciencia, la investigación previa, y estar abierto a nuevos paradigmas.
  6. El uso de medidas naturales, efectivas y menos invasivas siempre que sea posible.
  7. Utilización de los conceptos más amplios de promoción de la salud y de la prevención de la enfermedad, así como el tratamiento de la misma.
  8. La capacitación de los profesionales para ser modelos de salud y de curación, comprometidos con el proceso de auto-exploración y auto-desarrollo.

 





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