Dudas sobre la fiebre

Cuando la temperatura del niño sube, los papás se plantean un sinfín de preguntas.

¿Cuándo es necesario llevar al niño al pediatra?

Sí, desde el primer día, el niño presenta síntomas que pueden hacer pensar en una enfermedad importante: respiración dificultosa, engrosamiento de los ganglios del cuello o inapetencia, por ejemplo.

Si el niño tiene fiebre ¿hay que ponerle a dieta?

No existe ningún motivo para ello, aunque el pequeño tenderá a comer menos. Hay que adaptarse a su apetito, puesto que se trata de un mecanismo de defensa espontáneo del organismo. Si el niño tiene más sed de lo normal, hay que ofrecerle tantos líquidos como quiera, sin forzarle en ningún caso.

¿Existe un momento mejor para tomar la temperatura?

La fiebre puede ser diferente de un niño a otro, y también en función del germen que la ha provocado. Normalmente, la temperatura sube a última hora de la tarde, pero no se trata de una regla fija. La medición de la temperatura se debería realizar cuando nos damos cuenta de que algo no va bien. Para controlar la fiebre en los días siguientes, se puede poner el termómetro dos o tres veces a lo largo del día (por ejemplo, por la mañana, por la tarde y por la noche). El hecho de tomar la temperatura antes o después de las comidas o del baño, o después de un juego muy activo, no modifica el resultado de forma significativa.

Fiebre niño La Laguna

¿Cuándo se considera que la temperatura es elevada? ¿ Representa un peligro para el niño?

El nivel de la temperatura se considera elevado cuando supera los 38.5 – 39º C. Por sí sola, una temperatura elevada no constituye un peligro para el niño. Simplemente, se trata de un síntoma que indica que hay algo que no funciona en el organismo. Es más, la elevación de la temperatura también desempeña una función importante: hace que el ambiente sea “inhóspito” para los virus y las bacterias. Más que esforzarse en bajar la fiebre a toca costa, sería preciso identificar su causa.

¿Cuál es el fármaco antitérmico más adecuado en la edad pediátrica?

Existen dos, más o menos equivalentes: el paracetamol y el ibuprofeno. El ibuprofeno, además de ser un antitérmico, también es antiinflamatorio, por lo que podría ser un poco más eficaz para proporcionar alivio cuando, además de la fiebre, están presentes otros síntomas que hacen pensar en un componente inflamatorio, como dolor de cabeza o de garganta. De todos modos, no hay ningún inconveniente para alternarlos (ofreciéndole uno y, en la siguiente administración, el otro), con el fin de valorar la eficacia de cada fármaco. Después, se podrá continuar el tratamiento con aquel que parezca aliviar más al niño.

¿En qué casos se administra el antitérmico y al cabo de cuánto tiempo debe hacer efecto?

Por regla general, se aconseja el antitérmico cuando la temperatura supera los 38.5º C. El efecto del fármaco debería empezar a notarse al cabo de una media hora. Sin embargo, como ya hemos dicho, la fiebre es un síntoma, y no una enfermedad. Administrar el fármaco sólo tiene sentido si el niño se encuentra mal a causa de la temperatura elevada (malestar general, abatimiento o dolor de cabeza). Y es que es importante tener en cuenta que el antitérmico no ayuda a “curarse antes”. En los niños más pequeños (menos de seis meses), puede ser difícil para los padres interpretar los síntomas e intuir la causa de la fiebre alta. Por lo tanto, es mejor informar al pediatra, para que valore la conveniencia de realizar una exploración al pequeño.

¿Cuál es la formulación más adecuada?

Si el niño tiene náuseas o vomita, es preciso recurrir a un supositorio. De lo contrario, es preferible la formulación oral (gotas, para los más pequeños, y jarabe, para los mayores de un año), que asegura una mejor absorción.

¿Se debe utilizar antibiótico?

La mayoría de las enfermedades febriles son de origen vírico. Por lo tanto, es inútil administrar un antibiótico. Estos fármacos sólo son necesarios si al pediatra, además de la fiebre, también sospecha de la presencia de una infección bacteriana en el niño (por ejemplo, una amigdalitis o una otitis).

¿Por qué la aspirina está contraindicada?

Se ha demostrado que, en los niños, este medicamente puede producir efectos secundarios que pueden llegar a ser muy graves (como el síndrome de Reye, que comporta importantes daños en el cerebro y en el hígado). Las sociedades científicas pediátricas internacionales desaconsejan su uso hasta los 18 años).

Si tiene fiebre alta, ¿el niño debe permanecer en cama?

Conviene que el pequeño esté acostado en la cama, únicamente si se siente cansado o abatido, en cuyo caso, será él mismo quien así lo prefiera. En cambio, si el niño quiere jugar o moverse por la casa, hay que permitírselo: significa que su organismo soporta bien el síntoma; en consecuencia, mantenerlas en la cama representaría una imposición inútil.

 

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