¿Qué son los lunares? El nombre científico del lunar es “nevus”, término latino que significa “marca materna” y se refiere a las manchas oscuras localizadas en la piel, presentes desde el nacimiento o adquiridas a lo largo de la vida. En realidad, el término científico “nevus” indica una lesión causada por la malformación de algunas células que forman los tejidos cutáneos. Su formación puede deberse a una predisposición genética: si la mamá o el papá tienen muchos lunares, puede que el niño también los tenga.

¿Cuál es la evolución natural de un lunar? Depende del tipo. Los nevus melanocíticos o melanocitarios congénitos crecen de forma proporcional al desarrollo corporal, mientras que los adquiridos aparecen como pequeños puntitos marrones o negros, que van aumentando de tamaño poco a poco, hasta alcanzar un diámetro de entre unos milímetros y un centímetro.

¿Cuándo requieren un control? Por regla general, un lunar es sospechoso y, por lo tanto, requiere la observación por parte de un dermatólogo, cuando presenta características que se resumen con acrónimo ABCDE.

  • A: asimetría. Si dividimos el lunar por la mitad mentalmente, las dos partes deben se simétricas (es decir, iguales).
  • B: bordes irregulares. El contorno de un lunar debe ser regular, normalmente.
  • C: color no uniforme. Cada lunar tiene un color característico, en función del tipo clínico al que pertenece. Lo mejor es visitar al dermatólogo si el color cambia en el tiempo o si presenta distintos colores.
  • D: dimensión o tamaño. Si un lunar tiene un tamaño superior a seis milímetros de diámetro (normalmente, no superan el centímetro, o bien a crecido en pocos meses, debe mantenerse bajo control.
  • E: evolución. Quizás, es el parámetro más importante: debemos vigilar los lunares que sufren cualquier variación, tanto de color como de tamaño y de forma, en poco tiempo, o bien que empiezan a sangrar o a picar.

Sin embargo, cabe señalar  que los lunares crecen inevitablemente durante la infancia, por lo que estas reglas no deben tomarse al pie de la letra en esta etapa de la vida.¿Con qué frecuencia es conveniente controlarlos? A menos que se aprecien lunares congénitos de un tamaño importante, la primera visita al dermatólogo se pueden programar cuando el niño vaya al colegio y, partir de entonces, efectuar un control cada tres años. Antes de esta edad, será el pedíatra quien derive al niño al dermatólogo si considera que existen motivos para hacerlo. En cambio, en la edad adulta, los lunares se deben controlar una vez al año. El melanoma, el tumor maligno de los melanocitos, es una patología que afecta principalmente a los adultos: antes de los 15-18 años, es extremadamente raro y, la mayoría de las veces, se presenta sobre nevus gigantes. Asimismo, es importante que no sólo se controlen los lunares, sino toda la piel. El melanoma se desarrolla a partir de un nevus preexistente en el 60% de los casos, pero, en el 40% de los casos, se forma a partir de pieles sanas.

¿Qué ocurre cuando un lunar sangra? Es posible que un lunar sangra si ha recibido un golpe. En ese caso, no hay razón para preocuparse, y sólo hay que desinfectarlo, del mismo modo que se hace para cualquier herida. En cambio, si un lunar empieza a sangrar espontáneamente, debe ser controlado por un dermatólogo, puesto que podría indicar una alteración y requerir un estudio más profundo para alcanzar un diagnóstico.

¿Cómo influyen los rayos UV? Todavía no está claro si los UVB o los UVA pueden inducir la degeneración de un lunar en melanoma. No obstante, con toda seguridad, la exposición a los rayos ultravioleta predispone al desarrollo de otros tipos de tumores cutáneos, como los basaliomas y los espinaliomas, que también son poco frecuentes en los niños y que son menos peligrosos que el melanoma. Por lo que respecta a los niños, es cierto que las quemaduras y las exposiciones intensas al sol en la edad pediátrica incrementa el riesgo desarrollo de tumores cutáneos, de cualquier tipo, en la edad adulta. En definitiva, podemos exponer a los niños al sol, pero siempre con moderación y protección.

¿Cuándo es conveniente extirparlos?

  • Un lunar se puede extirpar, en primer lugar, por motivos médicos, si el dermatólogo aprecia un riesgo de posible degeneración neoplásica.
  • Los motivos también pueden ser de carácter estético-funcional, si el lunar está situado en una posición antiestética o incómoda.
  • En los primeros años de vida, se extirpan los nevus gigantes, tanto porque corren el riesgo de degeneración neoplásica como porque, a causa de su gran tamaño, podría causar problemas psicológicos durante el crecimiento.
  • El dermatólogo es quien debe valorar la necesidad o la conveniencia de extirpar un lunar. Las técnicas de extirpación efectuar son múltiples y se eligen en función del lunar. La más segura es la tradicional incisión con el bisturí, que permite el examen histológico inmediatamente, para confirmar la naturaleza benigna o maligna. En algunos casos, se recurre a la diatermocoagulación, al láser o al denominado “shaving”: se trata de una técnica de extirpación “en plano” (el lunar se corta a ras de piel, son descender en profundidad en el tejido cutáneo). Un nevus gigante sólo debe extirparse en centros dermatológicos especializados, en colaboración con cirujanos plásticos.

Cualquier duda se puede poner en contacto con nuestra pediatra.

 

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