Las enfermedades de transmisión sexual son una epidemia

Más de 110 millones de personas padecen una enfermedad de trasmisión sexual y cada año se dan 20 millones de nuevos casos, la mitad de ellos se diagnostican en  jóvenes de 15 a 24 años, según concluyen dos estudios elaborados por el Centro de Prevención y Control de Enfermedades (CDC). En el año 2000, el número de nuevas infecciones anuales era de 18,8 millones.

Las ETS son una epidemia grave y en curso. Todas se pueden prevenir, son tratables, y muchas de ellas se pueden curar. Pero si no se detectan a tiempo o se prevén, pueden causar problemas graves, incluso la muerte. De los más de 100 millones de personas con alguna ETS,  los jóvenes representan el 20%.

Las enfermedades a estudio han sido el virus del papiloma humano (VPH), la hepatitis B, el VIH, la clamidia, la gonorrea, la sífilis, los herpes y la tricomoniasis. Según los resultados, el VPH es la ETS más común, representa el 72% de las nuevas infecciones anuales (14 millones). En total, más de 79 millones de personas padecen este virus.

Existen unas 200 variantes de este virus, 30 de ellas se transmiten sexualmente, y afecta directamente a la zona genital. Existe una vacuna para combatir los tipos más comunes de VPH que está recomendada para niños y niñas de entre 11 y 12 años. Aunque el 90% de las infecciones por VPH desaparecen tras dos años sin causar daños graves, un pequeño porcentaje de casos puede derivar en patologías más importantes como el cáncer de cérvix uterino.

A pesar de que, las infecciones por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) son mucho menores, unas 41.000 por año, el tratamiento de por vida de esta infección resulta muy costoso  para el sistema sanitario.

El tratamiento de la clamidia, cuesta al Gobierno, unos 742 millones de euros al año. La clamidia se conoce como una enfermedad “silenciosa” porque la mayoría de las personas infectadas no tiene síntomas, aunque puede llegar a dañar los órganos genitales de la mujer.

En total, el coste de las ETS en el país es de 15.600 millones de euros anuales. Y en este dato no se incluyen ni la pérdida de productividad ni el precio de paliar síntomas como el dolor o el picor que sufren las personas con este tipo de infecciones. Por lo que seguramente esta cifra sea mayor.

El mejor método para reducir las ETS es el condón.

En 2012, una de cada nueve mujeres tomaron la píldora del día después por lo menos en una ocasión; un 4% más que el año anterior. Este incremento se debe principalmente a que cada vez es más fácil conseguirla. Todas las mujeres mayores de 17 años pueden adquirirla sin receta en cualquier farmacia del país.

Esta píldora provoca la ovulación impidiendo que haya embarazo, pero no previene las ETS, han reiterado desde el CDC. Su uso está relacionado con la práctica de sexo no seguro y con la preocupación de que otros métodos anticonceptivos estén en mal estado, como puede ser la rotura de un condón.

El 99% de las mujeres sexualmente activas usa algún método anticonceptivo: Un 82% toma la píldora y un 93% usa condón. El uso del preservativo debería ser del 100%.

Si tienes dudas con respecto a las ETS, no dudes en acudir a nuestras profesionales de ginecología.

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