Miopía 

¿Por qué afecta hoy a la mitad de los niños europeos? La ciencia señala una razón sorprendente: el déficit de vida al aire libre.

Los casos de miopía se están disparando en Europa. Si la cuarta parte de la población europea es miope, el porcentaje casi se duplica en los jóvenes de entre 25 y 29 años. Y en los países de extremo Oriente, como China o Corea del Sur, el problema alcanza niveles apabullantes: si hace 60 años la miopía afectaba apenas al 10-20% de la población china, las tasas actuales en niños y adolescentes superan ya el 90%. Y en Corea del Sur, el porcentaje llega al 96,5%.

En España, los datos no son menos preocupantes. Más de 25 millones de españoles utiliza hoy gafas o lentes de contacto, según la Federación Española de Asociaciones del Sector Óptico. El problema crece con tal rapidez, que un estudio calcula que, para el año 2050, la mitad de la población mundial será miope.

¿Qué está provocando esta explosión de casos?

Sabemos que los genes tienen que ver con nuestra predisposición a desarrollar miopía, pero los genes necesitan muchas generaciones para cambiar y el boom de casos actuales requiere otra explicación. Las nuevas investigaciones apuntan ahora a una causa primordial que había pasado inadvertida hasta ahora: la falta de exposición a la luz natural.

Los seres humanos evolucionamos en la Tierra con ritmos de luz diurna y oscuridad nocturna durante decenas de miles de años. Con la llegada de la luz eléctrica, a finales del siglo XIX, empezamos a pasar cada vez más tiempo en interiores, alejándonos de esos ciclos naturales de luz/oscuridad, lo cual ha demostrado tener efectos poco deseables en nuestra salud, incluida la de los ojos.

La teoría más aceptada es que la exposición a la luz natural diurna estimula la liberación de dopamina en la retina. A su vez, este neurotransmisor impide que el ojo crezca y hace que se alargue en exceso durante el desarrollo infantil y juvenil. Ese alargamiento excesivo es causa de miopía, porque las imágenes lejanas ya no quedan enfocadas en la retina, sino por delante de ella, por lo que se ven borrosas.

Diversos estudios han calculado que, para reducir el riesgo de miopía, los niños y adolescentes deberían pasar tres horas al día en niveles de al menos 10.000 luxes, equivalentes a estar bajo un árbol con gafas de sol en un brillante día de verano.

En comparación, una clase o una oficina bien iluminadas no superan los 500 luxes.

Los expertos han investigado mucho para ver si una mayor exposición a la luz natural previene la miopía. Varias investigaciones revelan, por ejemplo, que los niños que viven en entornos urbanos tienen el triple de riesgo de desarrollar miopía que los que lo hacen en entornos rurales, con más horas de vida al aire libre.

Sin duda, la prevención es vital, porque las consecuencias de la miopía en edades tempranas se prolongan a lo largo de toda la vida. Cuando lleguen a los 60 años, muchos de los problemas de visión de estos niños miopes empeorarán. A medida que envejezcan, su riesgo de alta miopía, glaucoma, cataratas y desprendimiento de retina aumentará. Y estos problemas pueden conducir a la pérdida de visión y la ceguera.

Algunos investigadores estudian también formas de evitar que la miopía vaya a más, por ejemplo con gafas especiales que enfocan la luz de imágenes distantes en todo el campo visual, en vez de solo en el centro, como hacen las lentes corrientes.

 

 

jennifert